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Olores de aquí, olores de allá…

Diciembre 8, 2016
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Dentro de la comunicación animal puede parecer que sólo el “don” de comunicar es suficiente… pero nos equivocamos, los sentidos, como por ejemplo el olfata del que os voy a hablar hoy, son muy importantes. Os voy a contar algunas experiencias.

Continue Reading….

¿Cómo se refleja en el animal mi salud y bienestar?

Octubre 8, 2016
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Conferencia Gratuita – 11 noviembre Madrid

Sobre el bienestar y la salud en los animales

Laila del Monte con más de 20 años de experiencia en ayudar a los animales enfermos, hablará sobre:

  • El bienestar y la salud en los animales
  • Las principales causas que ha detectado acerca de las enfermedades físicas y emocionales

La influencia de los humanos

Con los años, Laila se ha dado cuenta de que el animal podría tener una patología similar a una persona con la que está relacionada en su entorno y muy a menudo con el guardián. Así se evidencia cómo el humano influye directamente en su entorno.

La física cuántica ha mostrado que el observador influye en los resultados de lo que observa.

La relación existente entre la enfermedad y las emociones de los compañeros humanos o “guardianes”, ha aparecido en multiples ocasiones durante su práctica de ayuda a los animales. Laila del Monte mostrara numerosos casos de ejemplo basados en su experiencia.

¿Cómo mejorar la vida de los animales?

También se abordarán las formas de proporcionar los elementos necesarios para nuestros animales puedan disfrutar de una condición física saludable.

Esta conferencia estará seguida de preguntas y respuestas.

Datos de la Conferencia

Fecha: 11 noviembre 2016
Lugar: Centro ARATI
Dirección: Martín de Vargas, 26 – Local – 28005 Madrid
Metro: Embajadores – Acacias
Cercanias: Embajadores
HORARIO: viernes 19h.
PLAZAS LIMITADAS
Precio: Gratuita
Contacto: Esther o Vanesa 696 575 444

Esos gatos peculiares…

Septiembre 13, 2016
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Queremos a los gatos:  bonitos, dulces, gráciles, sedosos, mimosos, a veces guerreros, a veces princesas, pícaros, juguetones, delicados, encantadores, cabezotas, independientes, misteriosos, provocadores…

A veces con una relación fusional con sus guardianes, les comprenden sutilmente como nadie lo hace… En ocasiones son cercanos, en otras inabordables, a veces monos, a veces extraños, indiscernibles, escurridizos… nuestras musas, nuestros bebes, nuestros amores, nuestra inspiración de ojos azules, verdes o amarillos, ¡de ojos herméticos e insondables!

Semi-Dios del Egipto Antiguo, gatos salvajes o gatos mimosos, forman parte de nuestra existencia. ¡Estamos fascinados, hipnotizados, embrujados, encantados!  Estamos desarmados y al descubierto ante la presencia y el enigma del gato.

Gatos maravillosamente incomprensibles, llevan en su mirada toda la magia del universo. Su ronroneo vibra en nuestros corazones para hechizarnos y transportarnos muy lejos en dimensiones extáticas…

He aquí algunas historias inesperadas de gatos…

¡Estos gatos peculiares!

~Eva y el ataque a su marido…

Un día, Eva me llamó porque su gato, un bonito macho blanco, atacaba violentamente a su marido John. Eva adoraba Snowflake, hasta el punto en el que éste dormía todas las noches entre sus brazos. Sólo que… ¡y ahí vamos!: cada día que su marido John llegaba a casa, apenas estaba la puerta entreabierta, Snowflake le saltaba encima.

El marido en cuestión tenía las piernas llenas de arañazos y tenía miedo de Snowflake, aunque se hiciese el valiente. Cada vez que John entraba en una habitación en la que Eva estuviese, Snowflake corría hacia él bufando para atacar. Además, ese gato se escondía en los rincones de la casa, así que era imposible de prever un camino seguro sin emboscadas. En fin, ¡el marido estaba atrapado en su propia casa!

Eva no entendía nada: Snowflake era tan bueno, tan dulce, tan cariñoso. ¿Cómo era posible? Al principio ese minino no hacía caso a John, para él era indiferente. ¿Qué había pasado?

John viajaba mucho, tenía un negocio de importación-exportación que le obligaba a desplazarse con regularidad de un país a otro. Durante sus ausencias todo iba bien, el gato y su guardiana vivían una relación muy fusional; Snowflake era el dueño del terreno.

A primera vista podría parecer que era una historia de celos con respecto a su marido.

Sin embargo, comunicando con Snowflake, detecto algo bastante más interesante.

Eva siente mucha cólera hacia su marido y piensa en el divorcio. De hecho, aunque ella no le hubiera mostrado toda su cólera, ya habían abordado juntos el tema del divorcio. Eva se siente abandonada, siente que su marido no le escucha, que no presta atención a sus intereses, sus emociones, hasta incluso sospecha la posibilidad de que John tenga otra relación…

¿Puede Snowflake manifestar las emociones profundas de Eva sin saberlo? Os dejo reflexionar sobre ello…

~ Xavier vive en Barcelona.

Al adolescente de 15 años le gustan los juegos, el ordenador y los amigos. No le gusta Romero, ¡el gato enorme atigrado de la casa!

Cada vez que Xavier sale de su habitación (donde pasa horas delante del ordenador), Romero le ataca. Este le espera, escucha cada mínimo movimiento detrás de la puerta cerrada.

¡Xavier no puede salir de su habitación sin un cojín grande delante de él a modo de escudo! Romero se ha convertido en su enemigo. ¡Es una batalla que Xavier no podrá ganar nunca!

La situación es grave y es por ello que su madre me llama. Nunca llegamos a entender completamente la razón última del comportamiento de Romero. Cierto, estaba la hostilidad de Xavier, el problema del territorio, quizá también una cuestión de jerarquía, las horas encerrado en la habitación delante del ordenador, el resentimiento de la madre con respecto a su hijo (pensaba que estaba echando a perder su vida), la ausencia de comunicación entre todos los miembros de la familia. ¿Acaso esto podía explicar el comportamiento de Romero?

La belleza de los gatos es su naturaleza salvaje y el hecho de que no podamos interpretarlos…

¡Dejémosles misteriosos, inexplicables… ahí está su especificidad, para mi es ésa la Poesía!

Sin embargo, ¡me reí lo mío imaginándome al pobre de Xavier salir con el cojín grande delante de él! Necesité tiempo para obtener resultados con Romero para que dejase tranquilo a Xavier. Nunca llegó a haber un gran amor entre ellos, pero al menos Romero dejó de esperarle en la puerta de su habitación para atacarle.

~   Una historia sólo para chicas

Rose es una chica preciosa de larga cabellera morena y ojos de gacela. Es sensible y muy artística. Vive con su gato negro Mowgli. Rose quiere mucho a su compañero Andy.

Por la noche, tras sus intercambios amorosos, en el momento en el que se adormecen Mowgli entra sigilosamente en la habitación y salta sobre la cama. De hecho, ¡no SOBRE la cama sino SOBRE las partes íntimas del pobre de Andy al que le muerde con tenacidad!

Andy se despierta gritando, ¡intentando cubrirse y apartando a Mowgli que continúa atacándole!

¡Es como si sus partes íntimas fueran un animal de presa!

Andy nunca le ha hecho nada, al contrario, adora a los gatos…

Duele, duele mucho…

Mowgli ya no tiene derecho a entrar en la habitación, pero a veces por la mañana, si la puerta se queda entreabierta, entra y salta con todas las uñas sacadas sobre el bello cuerpo del joven Andy que duerme inocentemente.

¿Acaso son celos por parte de Mowgli?

No, el resto del tiempo, Mowgli es afectuoso (cuando quiere), le gusta que le acaricien, frotarse contra las piernas de Andy.

Andy pensaba que, dándole afecto y aprendiendo a conocerle, el comportamiento nocturno de Mowgli cambiaría.

¡Pero para nada! ¡Por la noche, es como si fuera otro gato!

Entonces, ¿por qué?

Al comunicarme, encuentro en el pasado de Rose todo un histórico de violaciones y embarazos no llevados a término. Aunque sea joven, su pasado está muy cargado.

¿Acaso es ésa la razón de los asaltos de su gato? Puede ser… En todo caso no es una casualidad… Rose lleva algo sobre sus espaldas que provoca el comportamiento extraño de Mowgli.

¡Pobre Andy!

¿Continuará con Rose? ¿Acaso su amor por ella vencerá los ataques del gato negro?

Os dejo decidir el siguiente capítulo del culebrón…

¡Estos gatos peculiares!

Laila del Monte

Curso de comunicación con los animales nivel 1

Caballo, Concurso y Bienestar

Septiembre 9, 2016
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En diferentes ocasiones me han llamado para trabajar sobre problemas físicos en caballos durante los concursos, como cólicos u otros. En esas ocasiones he podido constatar, con gran pesar, que a menudo (no siempre) el bienestar de un caballo no se tiene realmente en cuenta.

Por supuesto mi ayuda va en paralelo con los cuidados y consejos veterinarios.

La exigencia ante la competición

Sin embargo, me piden que cure, que repare rápido, rápido: “hazlo lo más rápido que puedas”, “quizá podrá hacer la competición mañana”, sobre todo, “tiene que retomar el entrenamiento lo más rápido posible”

Esto me ocasiona un gran problema ético: ¿debo realmente ayudar si van a ponerlo a trabajar de nuevo inmediatamente? Normalmente una convalecencia es necesaria. ¿Tengo el derecho a insistir? ¿Acaso van a tener en cuenta mis consejos? ¿Debo acudir inmediatamente a la ayuda para disminuir lo más rápidamente posible o incluso eliminar el sufrimiento?

Si hay un problema grave todo el mundo entra en pánico porque la reputación o la implicación financiera son muy grandes. Por supuesto, generalmente el jinete quiere a su caballo y desea su bien, pero se encuentra atrapado entre el amor y su trabajo. Debe tomar decisiones que no siempre están a favor del bienestar de su caballo.

¿Cómo explicarle que sería preferible que su caballo no haga el concurso ese día? ¿Que las decisiones médicas para mantenerle “en estado” pueden tener su contrapartida a posteriori?

Creo que se deben tener en cuenta las horas de avión o de camión, la diferencia horaria, el cansancio, el estrés o incluso la ansiedad de estar separado de sus compañeros… o incluso el hecho de que un caballo tenga ansiedad debido al malestar físico de un compañero.

A menudo los caballos están demasiado cansados, llevados al extremo, deben hacer un esfuerzo enorme para asumir la tarea. Quieren dar, quieren agradar y, a menudo, sencillamente, ni siquiera tienen la elección.

Los jinetes no siempre llegan a comprender de antemano el malestar de sus caballos. Por ejemplo, no perciben necesariamente la ansiedad o el principio de un cólico. El grado del dolor físico o emocional a menudo se percibe cuando ya es demasiado tarde: el caballo cojea o se revuelca en el suelo de dolor.

Por eso creo que sería maravilloso si los jinetes aprendieran también el lenguaje de la comunicación animal.

Es la única forma de realmente captar lo que sucede desde el interior y de desarrollar las capacidades de empatía y de percepción.

Creo que estas capacidades son esenciales para cualquier jinete profesional.

Es hora de reconocer a los caballos como seres que sienten, es hora también de escucharles, respetarles, honorar todo lo que nos dan y aprender su lenguaje, crear una relación de colaboración.

Por ello he fundado con Sonia Matt y Valerie Grenon la asociación “Peace For Horses”. Una asociación que transmite la educación y que ayuda a los caballos que lo necesitan.

Cuando un caballo llora, no vemos sus lágrimas, están en el interior.

Laila del Monte

curso de comunicación con los animales Nivel 1

Curso de Comunicación con los animales Nivel 1

Agosto 31, 2016
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Comunicación con los animales 12-13 Noviembre 2016

MADRID

Impartido por Laila del Monte.

laila-del-monte-y-caballoDesde pequeña, Laila mostró una gran sensibilidad por la Naturaleza y los Animales. Ella sabía en su fuero interno que todo tenía un “alma” y que todo permitía un diálogo.

De nuevo Laila del Monte estará en Madrid con un nuevo curso de comunicación con los animales, este curso incorpora nuevos ejercicios para seguir profundizando en la práctica de la comunicación.

Laila con los profesionales

Tras muchos años de experiencia, desde varios países europeos y de Asia, son numerosos los veterinarios que recurren a Laila, así como criadores, entrenadores de caballos, jinetes de alto nivel, especialistas en comportamiento, parques animalistas y responsables de ONGs.

Laila del Monte en los medios

Ha intervenido en numerosas emisiones de radio y televisión, como “Enquêtes Extraordinaires” en las cadenas M6 y TF6 de la televisión francesa, así como en la televisión pública belga.

Instituto francés INREES en la Sorbonne, París.

En 2014 ha realizado con gran éxito el documental sobre la conciencia animal para la televisión francesa France 5 titulado: Dans la Peau des Animaux (En la piel de los animales). En el documental participaban, antropólogos, científicos y otros profesionales. Y próximamente saldrá en lengua inglesa.

Dirigido a

Curso-caballos-300pppLaila aborda con mucho detalle y profundidad, todos los temas que afectan a las personas relacionadas con los animales, ya sean guardianes (es como ella denomina a la persona que tiene un animal a su cargo), jinetes, monitores, ganaderos o veterinarios.

Está abierto a todos las personas que comparten su vida con un animal y desean entenderlo mejor.  Y también a los profesionales veterinarios, entrenadores caninos, etc.

Este curso se estructura en dos niveles. Ha sido concebido después de muchos años de experiencia en la comunicación y ayuda a los animales enfermos o con problemas de comportamiento. Además del trabajo y colaboración con los caballos de Michel Robert, jinete conocido internacionalmente.

Objetivos y contenido del curso

Este taller corresponde al Nivel 1.

El objetivo principal del curso es: aprender a comunicarse con los animalescon una técnica muy concreta y precisa.

Es importante detallar que en este taller no se aprenderá a sanar a los animales, ya que eso sería imposible en un fin de semana. Pero sí vamos a poder aprender a entrar en comunicación con el animal que tenemos cerca o que necesite comunicarse con nosotros.

Al taller se vendrá con ropa cómoda y con la foto del animal. 

Se abordarán las problemáticas generales de los animales y se practicará con las fotos de los animales que traigan los asistentes.

PRIMER DÍA

Introducción

  • ¿Qué es la Comunicación Animal?

Base teórica

  • Problemas específicos de los animales a nivel físico y emocional.
  • La relación entre el animal y la persona: la influencia de las emociones de la persona sobre el bienestar y el comportamiento del animal.
  • Relación entre efectos y causas de los problemas de comportamiento y de salud de los animales.

Introducción a las técnicas de comunicación

Explicación y desarrollo de las capacidades de comunicación.

La concentración

  • Ejercicio de meditación y respiración para el desarrollo de la concentración y enfoque de la mente.

Aprendizaje de la técnica de la comunicación

  • Explicación y desarrollo detallado de la técnica de Laila del Monte de comunicación con animales.

Práctica

  • Práctica de la técnica con imágenes de animales.
  • Verificación y validación. Resolución de dudas.

SEGUNDO DÍA

  • Repaso del ejercicio de concentración
  • Preguntas y respuestas sobre la técnica
  • Práctica intensiva con las imágenes que hayan traido los alumnos
  • Repaso de todos los elementos y pasos de la Comunicación
  • Conclusiones y despedida

Datos del curso

Fecha: 12-13 Noviembre 2016
Lugar: Por determinar
Dirección: Por determinar
HORARIO: Sábado y Domingo de 10:00 a 18:00 horas, con una pausa para comer.
PLAZAS LIMITADAS
Precio: 200€
Contacto: Esther o Vanesa

Inscripciones y reservas

  1. Mediante el pago de 50€ en concepto de reserva del curso por ingreso o transferencia bancaria o Mediante el pago del precio del curso completo (200€) por ingreso o transferencia bancaria.
  2. INCLUIR en los datos del RESGUARDO: “CURSO COMUNICACIÓN” y NOMBRE COMPLETO del ASISTENTE al curso.

DATOS BANCARIOS:

Titular: Esther Pertegal
Triodos BankIBAN: ES40 1491 0001 20 1008557322
BIC: TRIOESMM

Contacto para más información

Esther o Vanesa
[c] info@istharlunasol.com
laborables 10-14 h,de lunes a viernes

¿Por qué tu animal no tendría derecho a curarse?

Agosto 26, 2016
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Ante el sufrimiento del animal, muchos de vosotros, guardianes, compañeros, tomáis una decisión a menudo rápida sobre la eutanasia. Las palabras que más suelo escuchar por parte de los guardianes son “No soporto verle sufrir. De todos modos, está acabado, ya es muy tarde, tenemos que parar todo esto. Está tumbado así que ya está. No debe sufrir…”

Pese a todo ello, deseo transmitiros ciertas nociones. Esas nociones forman parte de mi filosofía y en ningún caso representan la verdad absoluta. Os invito a sentir en vuestros corazones lo que consideréis como verdad.

Nosotros los humanos también sufrimos. A menudo este sufrimiento es un pasaje hacia nuestra sanación. Por ejemplo, si estamos con gripe y con cuarenta de fiebre en cama ya que no nos sentimos lo suficientemente fuertes como para levantarnos o comer, no significa que estemos “condenados”. Si cojeamos de una pierna y ya no podemos desplazarnos, no significa que nos deben practicar la eutanasia o enviarnos al matadero. Aun estando infectados por una bacteria o incluso cuando estamos con diarrea y sin comer, no tenemos ningún deseo de morir. En otros casos, incluso de cáncer, un animal puede vivir muchos años y disfrutar de sus días con una buena calidad de vida. Por supuesto su salud no será perfecta, pero eso no significa que no desee vivir. Del mismo modo, si un humano pierde la vista y se queda ciego no le van a practicar la eutanasia sólo porque ya no puede ver y disfrutar. Si practicásemos la eutanasia a todos los humanos enfermos, habría muy pocos sobre la faz de la Tierra.

No cuestiono ni pongo en duda el amor y la devoción que todos vosotros, guardianes, tenéis por vuestros animales, sino que apelo a vuestra razón y deseo sinceramente que toméis conciencia de esta noción de vida, que no es diferente a la nuestra. Por esta razón, deseo enseñaros igualmente una percepción diferente de lo que llamáis “sufrimiento” en un animal y en un humano.

La sanación lleva tiempo, a menos que tengamos un milagro rápido. Una vez decidido que vais a intentar la ayuda a los animales enfermos, tenéis que estar siempre acorde con vuestra decisión. Durante el tiempo del tratamiento hay que ser pacientes y mantenerse positivos por vuestro animal y, por supuesto, no pensar constantemente que está “condenado” y que hay que practicarle la eutanasia. Hay que darle una oportunidad. Lo merece por quién es y por todo lo que os ha dado. Amar y respetar a vuestro animal también es respetar su elección, poder ir más allá de vuestro miedo a verle sufrir y vuestro miedo a la muerte. Los animales no tienen la misma relación con la muerte que nosotros y, sin embargo, como nosotros, quieren vivir y experimentar sus vidas.

Cuando vosotros, o vuestro hijo o un miembro de vuestra familia, estáis en cama por un periodo de tiempo determinado y por razones diversas como la enfermedad, heridas físicas, fiebres… tenéis que ser conscientes de que si no os levantáis al tercer día como el médico ha previsto, porque os sentís todavía débiles, nadie va a venir a practicaros la eutanasia. Sólo es un pasaje obligatorio hacia vuestra sanación. Solo son las ganas o la necesidad de quedaros un poco más en cama para descansar y curaros.

¿Por qué vuestros animales no tendrían el mismo derecho que vosotros?

¿Por qué vuestros animales no tendrían el derecho a curarse?

Quiénes somos nosotros para decidir sus muertes cuando nos parezca y bajo el pretexto de que les “vemos sufrir”

Cuando un niño sufre de cualquier enfermedad ¿pensamos en la eutanasia?

Por supuesto hay que seguir todos los tratamientos veterinarios prescritos y siempre verificar todo con vuestro veterinario. Está claro que si por ejemplo, un animal sufre de una gran insuficiencia respiratoria o si está en un grado cuatro de cáncer y que en ese caso ya no hay realmente posibilidades de ayudarle, es preferible practicarle la eutanasia. Ésta sería una eutanasia de compasión.  Pero si vuestro animal os muestra que quiere vivir, si come, se desplaza y comunica con vosotros, yo creo que tiene derecho a una posibilidad de sanarse y de vivir.

Por ejemplo, pienso a una gata que se llamaba Pretty y que tenía una gran insuficiencia respiratoria. Iban a practicarle la eutanasia, pero se veía que Pretty luchaba y que quería vivir. Tras mi trabajo de ayuda con ella, retomó la salud y aquello fue prácticamente un milagro. El veterinario no comprendía cómo aquello era posible. Pretty pudo vivir un mes y algunas semanas más con energía y con una muy buena calidad de vida. Estaba feliz y contenta. Posteriormente se degradó muy rápido y en ese momento estaba claro que estaba preparada para irse. Todos los miembros de la familia y sobre todo los niños estaban también preparados. Llamaron al veterinario y Pretty se deslizó dulcemente en el último sueño, hacia el otro mundo, en paz.

Un mes, dos, tres meses de más son en ocasiones mucho.

La última decisión de vida o de muerte sería entre el creador y el espíritu de vuestro animal. Sin embargo, en tanto que humanos, tomamos la decisión por ellos y, a menudo, esta decisión está alterada por nuestras creencias, nuestros miedos o nuestras emociones. Hay que intentar ser completamente justos por respeto a ellos y por lo que son.

Lo que deseo transmitiros según mi filosofía es que vuestro animal percibe vuestros pensamientos y responde en consecuencia. Si pensáis que está condenado, se dejará llevar y dejará de luchar. Para ayudarle necesitamos que tenga ganas de vivir. Mi role de cara a vuestro animal es de hacer todo lo que pueda para ayudarle. No puedo tomar las decisiones por vosotros. Sin embargo, dadnos el tiempo de ayudarle y ayudadle de vuestro lado con pensamientos bellos y positivos de salud.

Del mismo modo pienso en Billy, un caballo de cuarenta años. Un día, en el mes de mayo, se cayó y se quedó en el suelo. Estaba tumbado y no se levantaba ya que tenía problemas en su anterior izquierdo. Su guardián, que estaba extremamente unido a él declaró: «Está acabado. No pasará la noche” porque no se levantaba y porque tenía cuarenta años. Iba a llamar al veterinario para ahorrarle el sufrimiento. Tras haber visto a Billy, le pedí a su guardián que lo aplazara a un solo día. Al día siguiente Billy estaba en pie. Dos meses más tarde regresé al centro ecuestre. Billy estaba en plena forma, trotando al lado del joven al que le habían asignado.

Billy vivió un año más en perfecta salud.

La vida es bella cuando se quiere vivir…

Aquí os dejo un testimonio de un caso que trabajé hace unos años.

La inteligencia animal y el derecho a vivir

Tras un terrible accidente de coche, el gato Livingstone tuvo una fractura de cráneo y de mandíbula, así como una pérdida de visibilidad. A Livingstone le debían practicar la eutanasia, pero su guardiana Michèle decidió darle una oportunidad a través de los servicios médicos y las sanaciones de Laila.

El siguiente texto de Michèle nos muestra cómo los animales pueden adaptarse a pesar de una deficiencia física si tienen ganas de vivir

Livingstone hace prueba de una inteligencia sorprendente en sus estrategias de adaptación: por ejemplo, el otro día desplacé nuestra cama, de costumbre en la planta baja, al raso de una vidriera a causa de la lluvia (hace tanto calor que dormíamos fuera en la terraza desde hacía una semana). Al despertarse, Livingstone estaba completamente perdido. Entonces hizo algo remarcable: Intentó encontrar la alfombra del salón, que es un objeto bastante central y «estratégico» y a partir de ahí, ¡lo midió todo y rehízo su cartografía!

Anduvo al borde de la alfombra haciendo pasos muy regulares (¡levantaba las patas como un caballo haciendo un desfile!) y estoy segura de que los contaba!

Siguió el largo y el ancho. A la mitad de la tercera esquina verificó que de nuevo era el largo y lo que había al lado de la alfombra. Y después reflexionó y trazó una línea recta de través para ver si la vidriera, que sirve de pasaje, estaba ahí donde esperaba. Como quedaba justo volvió a la alfombra e hizo otra línea recta para ver si la mesa estaba todavía situada como de costumbre. Ahí se dio cuenta de que lo que le había perturbado estaba al lado de la mesa.  Palpó un poco el material de nuestra cama y rápidamente mostró que había “pillado el problema” relajándose de golpe (¡Ah! ¡Sencillamente esto no estaba donde suele estar normalmente!”) Entonces volvió cerca de la alfombra para reorientarse y ¡corrió directo a la cocina!

A continuación, y, sin dudarlo, fue a la escalera e hizo el resto con confianza

¿Quién osa decir todavía que los animales tienen una inteligencia limitada…y no una inteligencia “racional”?

¡Lo que hizo ante mis ojos es digno de un verdadero geómetra! ¡Y francamente ni siquiera estoy segura de que todos los seres humanos puedan ser capaces de hacer lo que él hizo! ¡Ya que además, matemáticamente, era ideal! 

Gracias a todas sus estrategias muy astutas, Livingstone ha adquirido, cada vez más seguridad en su entorno y ha recobrado la alegría. Ronronea de nuevo y se relaja sin problemas. No pasa un solo día sin que invente una nueva manera de comunicar, de desplazarse… ¡qué creatividad!

Sin duda alguna para él es una vida diferente que comienza ahora, pero aun así una vida de verdad, de una gran riqueza, abierta al mundo, con mucha complicidad con los humanos y otros animales, ¡con mucha alegría y con mucho amor!

2012 ~ Michèle

¿Tienen conciencia los animales?

Agosto 15, 2016
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En esta entrevista, realizada por la Editorial Isthar luna-Sol, Laila del Monte nos habla en profundidad de esta Conciencia, de la Conciencia de los animales. Muchos años de experiencia y relación con los animales permiten a Laila transmitir todo lo que ha podido constatar en este sentido.

La conciencia animal…. un tema del que se habla muchas veces de “puntillas”, empieza a aparecer estudios ciéntificos donde se demoestra la existencia de sentimientos en los animales, la inteligencia que poseen para resolver situaciones, de su capacidad para darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor, pero ¿la conciencia? siempre es dificil hablar de la Conciencia, decir que ellos también poseen una como nosotros puede que sea bien recibido por muchos. Esperamos que disfrutéis de ella como lo hemos hecho nosotros durante la entrevista.

Esta entrevista responderá a muchos interrogantes….

Entrevista sobre el último libro de Laila del Monte

Febrero 25, 2016
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Tras la aparición de su libro “Cuando el caballo guía al hombre” realizamos una entrevista a Laila del Monte. Una entrevista cercana, abierta, donde nos cuenta su experiencia en el mundo del caballo, un entorno en el que , a pesar de lo difícil que es, ha podido realizar una gran labor y sigue haciéndolo.
Preguntas como: ¿Por qué este libro? ¿Cómo lo ha escrito? ¿Qué aporta? a estas y a otras preguntas responde Laila además contarnos anécdotas que nos acercan más a su sensibilidad.
“Cuando el caballo guía al hombre”, es un libro narrado en forma novelada pero basado en todas sus experiencias en relación con el caballo.

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Conciencia y alma de los animales

Febrero 4, 2016
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Ayer mismo recibí un correo de una persona diciéndome que había hablado con un famoso jinete quien le había comentado que los caballos no tienen alma. Entonces esta persona me escribió preguntando que es lo que pensaba yo…

Después de unos momentos de indignación, me puse a reflexionar…

¿Cómo es posible que trabajando día tras día con caballos se pueda pensar que no tienen alma?

Si cada gesto, cada mirada, todo lo que emanan… muestran claramente que tienen conciencia y alma.

Tantas veces… he escuchado hablar que los animales son tontos, que no tienen pensamientos ni emociones ni consciencia. Pero la verdad es que todo tiene consciencia, los animales, las plantas, las rocas y la madre tierra que pisamos.

Conciencia es lo mismo que alma o esencia de un ser

En muchas tradiciones antiguas se encuentran las creencias de que todo tiene alma. Por ejemplo en el taoísmo y en las tradiciones amerindias de Norteamérica tienen la noción de que todo lo que existe tiene alma.

La cuestión es que nosotros los humanos, pensamos que somos los únicos con conciencia porque reconocemos los tipos de pensamientos y las emociones que tenemos como grupo humano. Las únicas diferencias son los distintos valores culturales o religiosos, pero en el fondo reconocemos un idioma común de la humanidad y pensamos que nosotros somos los únicos quienes tenemos conciencia y los otros seres que conviven con nosotros en el planeta no.

Además nuestros sistemas religiosos nos han otorgado “un alma” con todo los beneficios que esta alma nos dará después de la muerte. Los sistemas religiosos nunca han elaborado una creencia sobre el alma animal… (sí en el budismo) y hemos llegado a la conclusión de que no existe el alma animal ni tampoco en otro ser vivo.

Pero si llegáramos a entender completamente, llegar a lo más profundo de cada ser vivo, animal o vegetal, entenderíamos que ellos también tienen conciencia y alma igual que nosotros. Entenderíamos que todos somos iguales. No solo como una idea, sino por experiencia directa.

Para llegar a esta dimensión profunda, tenemos que amplificar y modificar nuestra conciencia. Cuanto más expandimos nuestra propia conciencia, más podemos acceder a la de los otros seres vivos, entendiéndoles y comprendiéndoles.

El  puente para llegar a esto es la compasión

La emoción más elevada, según mis vivencias, es la compasión. No se puede tener compasión sin conciencia.

En este caso, Conciencia significaría estar al tanto de lo que esta pasando en su entorno, de las emociones de los demás que lo rodean y tener la capacidad de reflexionar sobre uno mismo.

Recuerdo un día que estaba en un parque de animales y vi a un mono. Parecía que estaba llorando, lanzaba pequeños chillidos de pena. Otro mono, que parecía más mayor, subió inmediatamente al árbol, se acercó a él, se puso a acariciarle la mejilla igual que si le estuviera secando las lagrimas, luego le cogió en brazos y el mono se tranquilizo.

Otro día que estaba visitando una cuadra en el este de Francia, vi a un caballo blanco y un perro negro.
La escena me sorprendió. El perro era muy mayor y tenía artrosis, le costaba desplazarse y le dolía la espalda. Cada día se iba a ver al caballo blanco que estaba en la cuadra y éste le hacia masaje en toda la espina dorsal, mordiéndole muy suavemente de arriba hacia abajo. ¡El perro disfrutaba plenamente de esta nueva técnica holística!

En muchos tests científicos que se han hecho con ratones (tests crueles que no son necesarios) se ha podido mostrar el alto nivel de compasión de los ratones. Por ejemplo un grupo entero de ratones prefería dejarse morir de hambre para salvar a otro ratón, en vez de tomar el premio de comida. Cuando entienden que el premio de comida significaría la muerte inminente del ratón maltratado, eligen no comer.

La compasión, como seres humanos, nos permite entender el idioma de los demás, ver el mundo a través de sus ojos y sentirse  como ellos.

Más experiencias de la Conciencia y el Alma animal

Cuando estuve filmando para un documental, tuve la ocasión de poder  acceder a los pensamientos y la forma de pensar de muchos animales distintos tales como vacas, gorilas, cuervos, etc.,.
En todos los casos he podido ver y demostrar que todos ellos podían  entender perfectamente lo que estaba pasando a su alrededor, captar las emociones y los pensamientos de los demás seres, humanos y animales, en su entorno. Ser capaces de tener compasión y la noción de quienes son ellos mismos y saberse diferenciar del otro. Soy capaz de ser consciente de como me siento, yo soy yo y el otro es el otro.

Según los filósofos más prominentes de hoy en día, esto es lo que determina la conciencia. En los animales, a pesar de conocer la diferencia entre su ser y la del otro, he podido ver que no hay juicio, si no  entendimiento del otro, una noción de justo y de no justo, compasión y muchas veces amor incondicional.

¿Todavía podemos pensar que los animales no tienen alma?

Para profundizar aún más sobre la Conciencia y el alma de los animales dispones de los libros de Laila del Monte:

ENTREVISTA A LAILA DEL MONTE

Octubre 29, 2015
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Un encuentro con Laila del Monte,

Nikitauna mujer explora el ámbito, todavía sin cultivar, de la comunicación entre el hombre y el animal.

La afluencia a los seminarios que ofrece desde hace algunos años muestra el interés creciente por esta nueva disciplina. A través de su trabajo, abre pistas desconocidas y empuja los límites de nuestros conocimientos y nuestros prejuicios. Nos permite además reflexionar sobre nosotros mismos, llevándonos a reconsiderar nuestra visión antropocentrista del mundo, así como nuestra responsabilidad como seres humanos ante otros seres vivos.

¿Recuerdas la primera vez en la que te comunicaste con un animal?

No puedo precisar exactamente la primera vez, pero recuerdo que, siendo pequeña, en España, en la Isla de Formentera donde vivía, “sentía el pensamiento” de los animales. Sabía en qué estado físico y emocional estaban. Me comunicaba permanentemente “de espíritu a espíritu” con los burros, con las cabras, con los caballos… Tenía frases enteras en la cabeza. A las cabras, por ejemplo, que en nuestra casa tenían las patas atadas de dos en dos, les costaba caminar. Sentía su dolor y les daba “trucos” para que sufrieran menos. Tenía la sensación, no de sufrir con ellas, sino de ser como ellas. Es algo diferente de la compasión. Incluso le decía a un burro de mi tío lo que tenía que hacer para que no le pegaran. Para mí era algo normal, no sabía que los demás no funcionaban así. Al crecer me di cuenta de que vivía algo diferente y empecé a guardar el secreto.

¿Cómo llegaste a sanar a los animales?

El pasaje se hizo al inicio de varias “experiencias” que transformaron totalmente mi vida. Era bailarina de flamenco, y consagraba a ello todo mi tiempo y mi energía. Esas experiencias espirituales me desviaron del baile y me llevaron al trabajo que realizo hoy día. La primera experiencia ocurrió cuando tenía diez años. Un día casi me ahogo y vi la luz por primera vez. La segunda se produjo justo después del nacimiento de mis hijos. Estaba moribunda y mi a mi ex marido, que hablaba hebreo, le habían llamado para ir a traducir la conferencia de un gran cabalista en Shammans. Mi marido dijo que no podía ir porque su mujer estaba muy enferma. Yo estaba muriéndome, pesaba a penas cuarenta kilos, no podía levantarme, estaba cubierta de mantas en pleno mes de julio y me estaba dejando ir dulcemente. En mitad de la noche, empecé a tener mucho calor y vi las luces, vi a las presencias que hoy día conozco. Al día siguiente pude levantarme y caminar, era el inicio de las curaciones. El cabalista me dijo: “Me ha ocurrido esto por ti, ¡es la primera vez y nunca me volverá a ocurrir!”. Murió cinco años más tarde.

Después, en los Estados Unidos, conocí a muchos maestros espirituales, y en particular a los “médicos del cielo” en Méjico. En aquella época tenía problemas en la rodilla que me impedían andar. Enseñaba el baile sentada en una silla. Me habían dicho que nunca más podría andar. Me giré hacia “arriba” y tuve un momento de abandono completo al decir: “Si quieres que baile, bailaré. Si no quieres que baile, lo dejaré”. Tres días después me hablaron de los “médicos del cielo”. Son espíritus de verdaderos médicos que entran en el cuerpo de alguien y hacen operaciones. Me operaron con verdadero escalpelo, sin anestesia. Tras la operación me levanté, doblé las piernas, me puse mis zapatillas de baile y, un mes después, bailaba en los principales escenarios: el Hollywood Bowl, el Jordan Hall o el Boston Thatre.

¿Quiénes son los “médicos del cielo”?

Por lo que sé, solo hay tres personas en el mundo que puedan acoger estos médicos en su cuerpo y han sido escogidas y formadas desde su infancia. Por mi parte, tengo una relación de espíritu con los “médicos del cielo” que me guían desde hace diecisiete años. Gracias a ellos, cambié toda mi manera de ver la vida, el mundo, la muerte, el amor, la curación… todo cambió. Tras varios años, me enviaron también una ayuda de “arriba” para curar a los animales. Tuve otro tipo de experiencias, pero prefiero no hablar demasiado de ellas ya que son experiencias místicas, formas de “preparación” de mí misma, que se producen desde hace años. Todo lo que puedo decir es que se trata de un amor increíble. Comenzó por mi encuentro con el lobo del que hablo en mi libro.

¿Qué te ha motivado a ponerte al servicio de los animales y de las personas?

Ni siquiera puedo hablar de motivación, es algo que simplemente tengo que hacer. Todo lo que tengo que hacer es mantener la integridad, la humildad, la pureza y la delicadeza. Si me ocupo de un animal, tengo que ir hasta el final. Siento su sufrimiento, pero intento no asumirlo yo. Lloro mucho. Es imposible hacer lo que hago sin llorar, pero al mismo tiempo, cuando sé que puedo curar y mejorar la calidad de vida, ya no sufro. Para mí es un honor y una enorme felicidad poder hacerlo.

Hay dos aspectos bien diferenciados en la práctica que realizo: por un lado está la comunicación animal, y por otro la terapia a los animales o a las personas. La comunicación animal es una proyección de espíritu a espíritu. Proyecto mi espíritu hacia el del animal y hablo con él. Es un verdadero encuentro. No es una videncia. La videncia es una cualidad que tienen algunas personas para captar las cosas que ocurren, en el pasado o en el futuro, mientras que la comunicación animal es un diálogo entre dos espíritus. Puedo captar al animal, sentirlo, y puedo transmitirle cosas.

La terapia es algo totalmente diferente. Me han dado el don de realizar la terapia para curar. Si trabajo con un veterinario, puedo saber dónde está el sufrimiento del animal y guiar al primero, pero eso no substituye al diagnóstico. Siempre pido que haya radiografías, resonancias, muestras de sangre, etc…

La terapia que realizo es algo que me ha sido dado por los “médicos del cielo”. Algunas personas, tras leer mi libro o después de hacer un seminario, hacen una amalgama y han decidido que pueden curar, mientras que no tienen ni la capacidad, ni el “don”, ni el derecho de hacerlo. Hay quien hace su propio diagnóstico y a veces se producen resultados dramáticos, llevando incluso a la muerte del animal. ¡Comunicarse con un animal no significa que podamos curarlo!

¿También tratas a las personas?

Recibo muy pocas personas por el momento, caso a caso. En algunos casos me es dado, como en el caso de una amazona que había tenido una caída del caballo, que tenía dislocada totalmente la zona renal. Había sido desahuciada por los médicos y pudo ser curada completamente. Estos milagros están ligados a una intervención divina. Esta puede pasar a través de mí, mediante mi mano, o sin tocar, o incluso a distancia. Siempre se trata de algo muy grave, que se resuelve rápidamente. En los otros casos son los “médicos del cielo” los que trabajan, de manera regular, en un largo período de tiempo, a través de mí. Me comunico con ellos en espíritu.

¿Cómo te comunicas concretamente con un animal?

Proyecto mi espíritu hacia el del animal y capto su estado de alma, lo que ocurre en su vida, la relación que tiene con su entorno, consigo mismo, con su guardián… Me conecto con él utilizando su lenguaje. Como los lobos, que van a cazar de manera separada pero permanecen conectados en espíritu a la jauría. Recibo informaciones bajo forma de percepciones: imágenes, pensamientos, frases, sensaciones físicas o emocionales, a veces olores… Pueden aparecer bajo todas esas formas. Entro en el “lenguaje puro”, que es el lenguaje propio de los animales, y que se expresa a través de los cinco sentidos, además de la emoción. Todo ser vivo posee ese lenguaje. El ser humano lo perdió en el camino, pero las tradiciones antiguas lo poseían, de igual modo que las que hoy día todavía viven en un entorno cercano a la naturaleza. En Occidente este lenguaje ha desaparecido totalmente, hay que aprender a reconectarse con él.

Durante mis seminarios, doy claves para reabrir la intuición original y reencontrar nuestra capacidad de comunicar. Por medio de una técnica de focalización concreta, llevo a las personas a entrar en una categoría de onda cerebral. Eso conduce a un profundo estado de meditación que permite evacuar el parasitismo del mental y de este modo comunicarse con el animal. Es imposible estar en la meditación y en el mental al mismo tiempo. La técnica y el enfoque propuestos permiten acceder al puro resentir, al puro lenguaje de los animales y no a la fantasía. El mayor riesgo en este trabajo es el hacer proyecciones, interpretaciones, deducciones, suposiciones, hacer decir algo al animal que no puede decir. El objetivo de la comunicación con el animal no es descifrar grandes mensajes del universo, sino comprender de manera precisa al animal en sus emociones, en sus necesidades, y en un gran respeto de lo que es.

La comunicación con un animal salvaje no es la misma que la que se realiza con un animal doméstico, que ya está impregnado por el hombre y se ha adaptado a él. Si nos comunicamos con un animal salvaje del mismo modo que lo hacemos con animales domésticos, puede tener consecuencias imprevistas y a veces reacciones peligrosas por parte del animal. La conexión se afina a través la comunicación con relación a la especificad de cada especie, de cada raza, de cada individuo.

¿Por qué tanta gente se interesa en la comunicación animal hoy día?

Hay diferentes motivos, pero en el fondo es porque los animales son a veces la única fuente de verdadero amor que las personas pueden experimentar. Como ese amor está cerca, quieren comunicarse con él y sentirlo de manera más profunda. Las personas que vienen a hacer seminarios generalmente vienen para saber más sobre su animal, para saber si está bien. Hay jinetes que quieren profundizar en su relación con el caballo, veterinarios, osteópatas, especialistas en comportamiento, cuidadores de parques zoológicos que quieren profundizar en el conocimiento de los animales que cuidan. A veces, hay personas que vienen porque quieren entrar en relación con un animal fallecido. La razón principal que lleva a la comunicación animal es la voluntad de comprender al animal en otra dimensión, de comprender que no es solo un animal, sino un ser vivo que tiene una amplia paleta de emociones, de pensamientos, de comportamientos, y que además, puede dar pruebas de compasión.

¿Cuáles son los riesgos de la comunicación animal?

Hay personas que se afirman comunicadores tras una formación de un fin de semana. Hay personas que me piden diplomas, pero por el momento nunca he dado ningún certificado. Hoy día, muchos seminarios nos permiten convertirnos en especialistas de una u otra cosa en poco tiempo, mientras que las enseñanzas han requerido miles de años en madurar y desarrollarse.

El otro riesgo está en relación con el diagnóstico. A veces he escuchado a una persona decir: “Tu perro quiere morir… tu gato quiere suicidarse… es un alma vieja…”, queriendo decir “podemos dejarla irse” Un animal no tiene ninguna noción sobre el suicidio, ni siquiera sobre el significado de la palabra “suicidio”, es una noción únicamente humana. A veces también ocurre en las personas: si alguien dice que quiere morir cuando está enfermo y no come, no implica necesariamente que ya no quiera vivir. Hay que prestar mucha atención a lo que se dice, especialmente en este ámbito. Podemos provocar angustias emocionales muy profundas. La vida es sagrada. En la comunicación animal hay diferentes capas de lecturas. A veces, las personas sin una experiencia suficiente solo perciben la primera capa del mensaje, aquella en la que el animal expresa su malestar temporal y no su resentir profundo. Todo ser vivo quiere vivir.

¿Cuál es tu postura ante la eutanasia?

Una de las cosas que encuentro más difícil es tener que enfrentarme continuamente a la eutanasia. Paso horas explicando por qué no hay una eutanasia sistemática, horas que deberían ser consagradas a las terapias. Si nos acercamos a un caballo enfermo pensando continuamente en la eutanasia, va a percibir nuestros pensamientos, esto le va a deprimir y tendrá un comportamiento que será reflejo de la realidad de su estado. En cuanto algo va mal, haya una fractura, un tumor o algún otro problema, en seguida se habla de eutanasia. Y a menudo las personas entorno al animal quieren practicarle la eutanasia debido al miedo a su propio sufrimiento. Pero eso no es necesariamente lo que quiere el animal. Practicar de manera sistemática la eutanasia es una falta de respeto hacia él. ¡Sin hablar de las personas que eligen practicar la eutanasia de su animal para poder irse de vacaciones!

Tampoco es siempre necesaria la eutanasia para los animales que están al final de sus vidas, ya que saben irse por sí mismos cuando llega su hora. Los casos en los que se debe considerar la eutanasia son los casos de enfermedades dolorosas, tal como los edemas pulmonares con dificultad respiratoria. Es esos casos, los síntomas están claros. El guardián del animal es a menudo el que mejor puede saber lo que es justo, ya que es él el que tiene una relación estrecha con el animal. Pero nunca es un momento fácil; existe mucha culpabilidad. Esta reflexión sobre la eutanasia de los animales no carece de importancia. Por mi parte, cuando mi madre está cansada o enferma, no pienso en darle la eutanasia…

Entras en relación con animales que han fallecido. ¿Qué os dicen los animales de la muerte?

Solo entro en relación con animales fallecidos si hay algo que no está resuelto en relación con la persona, como una muerte violenta o una gran culpabilidad. Si no, creo que hay que dejarles tranquilos. En estos casos, si hay una persona que sufre, recibo mensajes que la ayudan a volver a encontrar la paz y a aceptar la muerte del animal. Estos mensajes, de los que, por otro lado, no tengo manera de conocer el contenido, permiten al guardián comprender que no existe verdaderamente una muerte, que la vida continua, que el espíritu continúa. Pero nadie puede afirmar lo que ocurre tras la muerte, salvo las personas que hayan vivido experiencias cercanas a la muerte (ECMs). Para los animales, el pasaje hacia la muerte se hace de manera mucho más sencilla que para nosotros, y a menudo más rápido. Cuando se van, se van por sí mismos, sin miedo, aunque, por supuesto, un animal siempre vaya a intentar sobrevivir hasta el último minuto.

¿Quiénes son los animales? ¿Qué nos enseñan?

Existe una diferencia entre los animales domésticos y los salvajes. Por lo que respecta a los animales domésticos, están ahí solo por estar ahí. No hay cuarenta razones. Una de las frases más destacables de los “médicos del cielo” es: “Son seres de luz que van y vienen, eso es todo”. Los animales están ahí para acompañar, para dar alegría, felicidad, amor. Además, ocurre que los animales absorben “inconscientemente” muchas cosas de las personas que les rodean, tanto sobre el plano físico como sobre el emocional. Es algo que compruebo en todos los casos que he podido ver. No es una verdad absoluta. La observación de los animales salvajes nos lleva a comprender cómo vivir realmente, de manera real. Tienen mucho que enseñarnos sobre los caminos posibles para vivir de forma coherente.

¿Qué sentido das hoy a tu trabajo?

Es un inmenso honor ayudar y poder ser guiada. Me encanta enseñar. Lo que vivimos en los seminarios va mucho más allá de la comunicación animal. Muchas personas nos dicen que ha transformado sus vidas. Cuando realizo una comunicación con un animal, va a revelar algo en la vida de la persona y va a conllevar muchas emociones. En ese momento Conrad White Tagle toma el relevo para acompañar a la persona. Conrad y yo somos complementarios en nuestro trabajo y somos muy felices haciendo lo que hacemos. Nos encanta, pero no dejamos de cuestionarnos..

Lo que he aprendido con los “médicos del cielo” es la integridad y la humildad. Somos los que les recibimos, y eso implica un reposicionamiento permanente para saber si estamos en el justo camino. La línea es delgada. También he aprendido de ellos que la vida está hecha para ser feliz. Me ha llevado mucho tiempo comprenderlo. Los momentos más fuertes de alegría que experimento son los de mis éxtasis, pero he aprendido a encontrar la alegría en todas las experiencias de la vida. Si puedo llevar a las personas a tener ese gusto en la punta de la lengua, me siento feliz.

La única cosa verdadera es ese amor infinito que siento. Lo único que puede permitir cambiar nuestra visión es unirnos a ese amor. Solo pretendo prestar mi voz para transmitirlo…

 

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