Author Archives: Sergio Pertegal

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EMPATÍA

enero 10, 2018
Sergio Pertegal
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«Yo soy tú, tú eres yo. No hay ninguna diferencia entre tú y yo. Lo que te constituye, me constituye.”
Shirdi Sai Baba

Los animales tienen pensamientos, emociones y una consciencia. Tal y como hemos evocado en numerosas ocasiones, sienten de igual modo lo que les sucede a otros animales que están a su alrededor, incluso si no son de la misma especie. También experimentan las emociones de los humanos que están asimismo a su alrededor y, a menudo, adaptan su comportamiento de manera consecuente.

Considero que esto es muy interesante para nuestra propia comprensión y nuestra evolución espiritual: los animales, a pesar de ser individuos con sus propias emociones relacionadas con su propia personalidad, sienten del mismo modo los sentimientos de los otros seres sintientes como si fueran los suyos propios. Su sensibilidad se extiende más allá del círculo de su propio ser; son capaces de conocer profundamente en su interior los sentimientos del “otro”.

No hay diferencia entre el otro y yo.
Lo más fascinante es que el espacio tridimensional tampoco cuenta. Los animales pueden discernir los sentimientos de sus amigos o de sus semejantes, aunque no estén presentes. Perciben toda la gama de emociones; de las más profundas a las más banales: pena, tristeza, desasosiego, miedo, ira, alegría, placer, entusiasmo, excitación, amor, etc.

Para ilustrar este propósito, he aquí algunos ejemplos de una querida amiga, profesional del caballo. Le pedí que me contara anécdotas de su vida cotidiana.

Laila del Monte


Cada hombre conocedor de caballos tiene su historia: “Me acuerdo de ese domingo por la mañana; estaba cansado, enfadado, con retraso…y mi caballo que por lo general sube solo en el camión, ¡tardó 35 minutos en subir! ¡Sí, los caballos sienten nuestras emociones y nos los hacen comprender!”

Sucede lo mismo entre los équidos…
Debido a que prestan mucha atención a los otros y a que están dotados de una gran sensibilidad, es fácil imaginar hasta qué punto esta facultad puede manifestarse en ellos. Aquí también los ejemplos son numerosos:

Cuando un caballo en el prado comienza a acostarse para hacer una siesta, enseguida, otros congéneres le imitan siguiendo su movimiento. Más significativo todavía es que esto puede incluso suceder en los boxes, en una cuadra con caballos que ni siquiera se ven entre ellos.
Otro ejemplo, cuando un caballo se pone a relinchar de pánico (separación, latigazos….), sus congéneres comienzan a relinchar también, aunque no vean lo que esté sucediendo, aunque no vean a su amigo…Tienen esta capacidad de sentir entre ellos las emociones liberadas.

El ejemplo más elocuente es el de la comida. ¡Fácil! Cuando el primer caballo de la cuadra detecta la carretilla con el heno, se encadena a continuación una excitación general (relinchan, cocean y golpean las puertas…). Poco importa que la carretilla se vea o no, o que incluso los caballos se vean entre sí. E incluso si el caballo es nuevo en la cuadra y todavía no está acostumbrado ni a la hora de la comida ni al ruido de la carretilla, el estado emocional de sus congéneres le indica que algo agradable y excitante está pasando o va a pasar.

De este modo, la empatía que el caballo tiene es una facultad que no hay que ignorar.

“Si nuestro amigo el caballo es el espejo emocional del comportamiento de sus congéneres y del hombre, ¿acaso el hombre es capaz de trabajar con el caballo sintiendo las emociones y los estados psíquicos de éste?”
Cécile de Vregille,
Al servicio de los caballos

Navidad y los Animales

diciembre 21, 2017
Sergio Pertegal
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“Un ser humano es parte de la totalidad, llamada por nosotros “Universo”, una parte limitada en el tiempo y el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones, como separado del resto – [esto es] una especie de ilusión óptica de su conciencia. Una ilusión que es una forma de prisión, limitándonos a sólo nuestros deseos personales y a sentir afecto por sólo las personas más cercanas. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión al extender nuestro círculo de compasión y abrazar todas las criaturas de la naturaleza en toda su belleza”
Carta escrita por Einstein en 1950

He aquí dos bellas historias para Navidad y el Año Nuevo. Ni las palabras ni las lecciones son necesarias, los animales nos enseñan cómo hacer…

He aquí la historia de Becky
Agradezco de todo corazón a la persona que me ha transmitido su testimonio.

“Como casi todos los sábados, llevé a Becky a pasear con una manada de perros. Hoy en día conoce a la mayoría e incluso esta vez se atrevió a unirse a ellos pero sin por ello participar a sus juegos.
Un poco más tarde, una mujer se incorporó a nosotros con un perro grande y ciego. Curiosamente, Becky no tuvo miedo de él. Al contrario: En el momento en el que el perro invidente se alejó un poco, Becky fue a buscarle para traerle a la manada. Durante el resto del paseo, Becky cuidó del perro como si fuera consciente de su minusvalía. No pretendo otorgarle las características humanas de la compasión y de la empatía, aunque realmente eso fue lo que parecía. ¿Acaso los perros poseen estas capacidades? Ahora creo que sí. Todos los participantes humanos de este paseo se emocionaron muchísimo ante el comportamiento de mi perrita.”


La historia de Flambeur

«Flambeur entró en mi vida hace 21 años. 21 años de complicidad, de risas, de emociones, de lágrimas… ¡una vida entera! Los sarcomas hicieron parte de nuestro día a día desde que Flambeur tenía 8 años y terminaron por ganar la batalla a sus 24. Vivía en la pradera con otros tres caballos y los últimos días antes de su partida se aislaba: los otros caballos le dejaban solo y tranquilo.
Tuve la suerte de poder acompañarle hasta el final, de poder estar presente. Durante la última hora de su vida, estaba acostado y su cabeza reposaba en mis brazos. Estaba muy unido a una yegua de la manada: Action.
Sabía que el fin estaba próximo y mentalmente supliqué a Action de venir a su lado para sus últimos instantes. Como una respuesta a mi petición, se acercó a nosotros, puso sus ollares y su aliento cálido sobre su cabeza y sentí que eso le tranquilizaba…se puso a respirar con más tranquilidad. Action se fue a continuación con los otros caballos y Flambeur se fue, serenamente.
Me alejé, el corazón en pedazos. Dejé el prado y me di la vuelta una última vez. Lo que vi me conmocionó y me emocionó profundamente: los otros tres caballos se pusieron en semicírculo alrededor del cuerpo de Flambeau. Se quedaron así, inmóviles, cabizbajos, alrededor de él…Esto duró unos 45 minutos. Era como si se recogieran, como un último adiós, no sé….
Qué bello regalo el haber podido asistir a ese momento atemporal.
Mis lágrimas se derramaban ininterrumpidamente. Tristeza, consolación y emociones se mezclaban. ¡Qué lección de vida tan bella!
Gracias.»

Sonia Matt
Presidenta de “Peace for Horses”

Salud y bienestar de los animales

febrero 28, 2017
Sergio Pertegal
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Estas son algunas reflexiones para sobre la salud de nuestros compañeros los animales. Sus necesidades y lo que podemos aportar para su bienestar.

Numerosos factores actúan sobre el bienestar y la salud de nuestros compañeros animales.

 

El modo de vida que imponemos a nuestros compañeros animales no es “natural” y todos somos conscientes de ello.

A menudo están encerrados o viven en condiciones artificiales, alimentados con pienso comercial, sujetos a las toxinas medioambientales, a la falta de contacto con la naturaleza, el sol, el aire fresco y la lluvia.

Como consecuencia de esto, absorben muchas toxinas exteriores que penetran en sus cuerpos. Estas toxinas provienen de una alimentación industrial, de vacunas y, por supuesto, del medio ambiente.

Por ejemplo, los productos químicos se inhalan o sus emanaciones penetran la piel (productos de lavado, cosmética y otros) al igual que las toxinas medioambientales visibles o invisibles (pesticidas). Debemos hacer un esfuerzo para informarnos y conocer la naturaleza de esas toxinas. Existen numerosos libros con consejos para aprender a organizar de nuevo su vida disminuyendo el impacto de las toxinas.

 

Están las que llamo las tóxinas emocionales

Según mi modo de pensar, si el organismo está ya amenazado a causa de las toxinas externas, habrá más probabilidades de que esas toxinas emocionales desencadenen un problema de salud.

Gracias a mis años de experiencia en comunicación animal, he llegado a la conclusión que sobre todo son las grandes emociones humanas, como la ira, las discusiones, los rencores no expresados, las cosas que no se han dicho… las que van a ser absorbidas y que van a afectar al bienestar de vuestro animal.

Las toxinas emocionales no serán la causa directa de una enfermedad, pero pueden ser la chispa que la provoque.

 

¿Cómo remediarlo?

Fortaleced el sistema inmunitario informándoos sobre el alimento en sí, los complementos alimenticios y las vacunas. Reducir, e incluso, eliminar las causas de toxinas químicas en el hábitat en el que se encuentran.

Al mismo tiempo, ocupaos de vuestras emociones: por supuesto, todos vivimos con emociones fuertes, preocupaciones y estrés. Lo importante es ser consciente de ello, de comprender la fuente de nuestras reacciones y de intentar aportar una transformación.

Intentad poner un remedio al encierro y al aburrimiento de vuestros compañeros animales. Ofrecedles situaciones estimulantes, juegos. Sed creativos.

 

El papel de la Tierra

Es muy importante que un animal pueda estar en contacto con la tierra. Son las frecuencias magnéticas de la tierra las que le van a ayudar a eliminar las toxinas emocionales absorbidas por los humanos, a equilibrarlo y a mejorar su sistema inmunitario.

Gracias al contacto físico con nuestra tierra madre, nuestros animales reciben una energía de fuerza de vida que les ancla y les ayuda a reconectarse. Cuando están en contacto con la tierra, están en “the flow” (el flujo).

Es este contacto el que les permite desintoxicarse de las toxinas acumuladas. Por ello, un perro que come pienso de mala calidad y está encerrado todo el día en una casa, tiene más probabilidades de tener problemas de salud.

Dejad a vuestro animal en la hierba, que coma hierba, que haga agujeros, que juegue, ladre, olisquee, mordisquee, persiga ardillas (¡no las atrapará!)

Dejad a vuestro gato que trepe por los árboles, que se revuelque en la tierra, olisquee, hasta incluso que se pelee con los otros gatos del vecindario (sí, señoras, ya sé que esto no os gusta) ya que esto fortalece su inmunidad y estimula su sistema nervioso.

Dejad a vuestro caballo que galope, que dé coces, que se ensucie, y no en el picadero: que pueda estar en contacto con la tierra, atraviese todo tipo de terrenos, ande sobre las hojas muertas tanto como sobre el barro, sobre la hierba, las ramas y las piedras, atraviese el agua de los riachuelos….

Dejemos a los animales establecer su propio sistema jerárquico, no interfiramos, salvo en casos extremos. Todo ello estimula su sistema nervioso y reaviva su fuerza vital.

Por supuesto, necesitan sol, sentir la lluvia y el viento…

Sí, su vida con nosotros no es natural, pero es que hoy en día ya no hay gran cosa de natural… Cada vez hay más compañeros animales que comparten la vida de los humanos, y no sabemos realmente porqué. Pero yo sé que vienen para su propia evolución, así como para la nuestra ya que, ante su presencia, sonreímos, nos convertimos en mejores personas, aprendemos el amor incondicional.

Así que esforcémonos en velar, todo lo que podamos, por su salud y su bienestar.

El derecho de los Animales, un deseo para este año 2017

enero 13, 2017
Sergio Pertegal
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Para este nuevo año 2017, expreso el deseo de que podamos ver grandes cambios positivos para los animales de nuestro planeta. Todavía queda mucho por hacer en numerosos campos y en todos los países. Afortunadamente cada vez más asociaciones y personas extraordinarias dedican su vida a la causa animal: salvar a los animales, educar a sus guardianes y denunciar el maltrato. Hay una gran mejoría, pero todavía estamos muy lejos de nuestro objetivo.

Lo peor de todo es la ignorancia. Aunque sea terriblemente difícil, no podemos cerrar los ojos ante lo que les sucede a los animales, ya que en ese caso no podríamos obrar para el cambio.

El hecho de reconocer que todos los animales tienen una conciencia es el punto fundamental del “Derecho de los Animales”.

 

El animal tiene conciencia de sí mismo

Cada animal tiene una conciencia de sí mismo, de su cuerpo físico, de sus emociones, de lo que piensa, de su entorno.

Cuanto más cerca se encuentre un animal de un ser humano, bien sea un gato, un perro o un caballo, la comunicación será más sencilla debido a las similitudes de las experiencias con los animales de compañía. Por ello tenemos tendencia a pensar que tienen más conciencia que los otros. Es sencillamente porque tenemos la impresión de comprenderles mejor.

Estos animales de compañía reflejan elementos humanos: por ejemplo, un caballo que vive conmigo, renvía sensaciones humanas que un caballo salvaje no transmite. Lo mismo sucede con un perro o con un gato de compañía.

Un animal de criadero tiene exactamente la misma panoplia de emociones que un perro, un gato o un caballo. También tiene el mismo tipo de conciencia. No hay diferencia. Somos nosotros los que no nos damos cuenta. Somos nosotros los que tenemos que ir hacia ellos para comprender su lengua y de ahí comprender su alma.

Nuestro papel en este planeta es reconocer la diversidad de los animales que cohabitan con nosotros, de comprender su alma, de respetar su inteligencia particular, así como sus necesidades y obrar por su bienestar.

Éste es el regalo que el Divino nos ha ofrecido y nosotros lo hemos rechazado.

Un animal que se encuentre en condiciones extremas de sufrimiento y de supervivencia quizá nos parezca diferente, solo un “simple animal” sin pensamiento, sin emociones, sin inteligencia, etc. Pero nos equivocamos porque todos los seres sintientes sin excepción tienen pensamientos, emociones, sienten el dolor y tienen una conciencia.

Si transformamos la condición de este animal que se encuentra en condiciones de sufrimiento y de supervivencia, si le damos lo que necesita, si respetamos su «ser», si le consideramos como un ser consciente y sintiente, ¡todo cambia! En numerosas ocasiones he podido ver esto con animales de criadero recuperados y llevados a refugios. Un cerdo, un ternero, una gallina, una cabra, una oveja… se vuelven afectuosos, juguetones, inteligentes, excepcionales… exactamente igual que nuestro perrito o nuestro gatito.

Así eran antes, sólo que era imposible para ellos expresar su «ser».

 

¿Qué diferencia hay entre un animal salvaje y un animal domesticado?

Un animal salvaje también tiene esta misma conciencia. Sin embargo, éste está más focalizado en su propia supervivencia, de modo que vive el presente sobre el plano físico de manera muy intensa. He podido observar esto comunicando con los linces donde los olores y las visiones son muy intensos y muy exacerbados en ellos. Si estos sentidos están desarrollados de ese modo es debido a la exigencia de la supervivencia, así como a sus interrelaciones con el grupo.

De modo que todos los animales tienen una conciencia, aunque no todos sean cercanos a nosotros del mismo modo, esto, fuera del hecho de que les apreciemos o de que les conozcamos.

Para ayudar a los animales de nuestro planeta, como humanos nuestro rol es ir hacia la comprensión del alma de cada animal, descubrir quiénes son, cómo funcionan sus emociones y sus pensamientos, ver el mundo a través de ellos, descubrir la esencia de sus conciencias.

Este descubrimiento se hace en silencio, poniendo de lado nuestras costumbres y nuestras creencias, nuestros a priori, nuestras palabras y nuestros pensamientos.

“El lenguaje mudo de corazón a corazón vale todas las lenguas. Toda conversación debe sólo terminar en el silencio”
Ramana Maharsh

¿Para qué sirve la comunicación animal?

diciembre 16, 2016
Sergio Pertegal
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Esta pregunta nos surge, sobre todo, a las personas que no tenemos intención de dedicarnos a prácticar la comunicación animal de forma permanente… sin embargo, esta explicación que nos propone Laila aquí tiene gran importancia y nos hace reflexionar sobre el tema.

¿Para qué sirve la comunicación animal? Me hicieron esta pregunta durante un seminario

Para empezar, y a priori, no “serviría para nada”. La belleza de esta lengua radica en que, por una vez, no vamos a “hacer uso” de algo

La Comunicación está ahí para permitirnos comprender QUIÉN ES un animal. Cómo piensa, cómo se siente, cuál es su relación con su entorno, con sus congéneres, sus guardianes humanos.

Por supuesto, nunca podremos comprenderles completamente ya que nosotros somos humanos y todo estará filtrado por nuestro “modo humano”.

¡Ni siquiera llegamos a comprender a nuestros propios congéneres o incluso en ocasiones hasta ni a nosotros mismos!

Sin embargo, esto, nos permite “acercarnos” a esta comprensión de otro ser consciente.

Y nos permite también acceder a la comprensión de sus necesidades. ¿Cómo puedo ayudarle en el día a día que comparte conmigo y saber qué es lo mejor para él?

Por lo tanto, esto me permite comprender en mi interior las emociones y los pensamientos de un animal. El hecho de que yo le comprenda y lo sienta “dentro” lo vuelve indeleble, eterno. Jamás podré olvidar lo que haya sentido.

Esto me permite aprender a “estar”, únicamente a “estar”: estar presente focalizando mis pensamientos y guiando mis emociones. De algún modo, ser testigo.

Me permite también entrar en un estado de conciencia modificado y desarrollar mis “herramientas”, ya que esta lengua se aprende a través de mis sentidos: clarividencia, clarisentimiento, clariaudiencia, clariolfativo, clariconocimiento. En este estado de conciencia modificado, puedo intercambiar con mi animal de manera más profunda y teniendo muchas menos interpretaciones.

Así, puedo tocar con mis sentidos las orillas de la conciencia de otro ser sintiente. Sólo puedo tocar esa orilla ya que, siendo humana, jamás me podré zambullir en su interior. Sin embargo, puedo sentir su textura, respirar su perfume y aprehender la grandeza de su dimensión…

Gracias a la quietud y a la calma que establezco en mi interior al comunicar, puedo rozar con mi alma lo que significa el amor incondicional.

“El reflejo de la luna no puede verse claramente en aguas agitadas, sino cuando la superficie del agua está en calma”
Paramahansa Yogananda

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